"Cuando hubo gustado el vinagre, dijo Jesús: Todo está acabado…"
(Jn 19, 30).

Reflexión:

¡Triunfó Dios sobre las tinieblas del pecado! Jesús llevó a cabalidad su misión. La humanidad ya está salvada. Adán y Eva al desobedecer a Dios, ofendieron a un Ser Infinito, Jesús y María al obedecer a Dios, repararon esta ofensa y mostraron cómo amar al Ser Infinito. Amamos así a nuestro Dios? Nos damos cuenta de que un acto de obediencia a su palabra puede contribuir a la salvación de muchas almas?

¡Dios mío! La obediencia a tus mandatos es dura para mi carne flaca. Ayúdame, a cumplirlos, pues a veces pienso que sí los cumplo, pero en realidad… ¿está todo acabado para mí? Ya no tengo que seguir buscándote? Ya se terminó mi conversión? Padre celestial, hágase tú voluntad en el cielo como en la tierra…".